Se le llama RELIGIÓN al culto que se tributa a la Divinidad. En Cuba encontramos desde cultos monoteístas (relativos a una sola deidad) como por ejemplo el Culto Judeocristiano —o religión Cristiana— que tiene como centro a Dios, Yavé o Jehová, en el cual es completamente singular e inmensamente misteriosa la trilogía o Santísima Trinidad que comprende esta sola persona (Padre, Hijo, y Espíritu Santo).
Entre las religiones cristianas coexisten muchas denominaciones; la Católica, la Ortodoxa, y las llamadas Protestantes o Evangélicas, lo cual entorpece la compenetración armoniosa entre los practicantes, (como sabemos, la creación de denominaciones no ha sido obra de Dios sino de los hombres). De los Judíos o Hebreos solamente mencionaremos que según fuentes consultadas, en nuestro país actualmente solamente existen miembros conversos, porque los de origen se marcharon de Cuba al triunfar la revolución castrocomunista y empezar a tomar las medidas de expropiación de bienes.
A propósito de los distintos representantes de Dios, nuestro rechazo hacia aquellos que siendo elegidos para pastorear congregaciones, se dedican mas a una labor proselitista progubernamental que a llevar la palabra de Dios a sus feligreses. No es nuestro interés el juzgarlos —no somos quién para hacerlo—, existe Quién les tendrá estas cosas en cuenta, pero no dejamos de pensar que esto es vergonzoso. Por otra parte son dignos de elogios aquellos que llevan la verdad y enseñan la justicia a sus congregantes.
Afortunadamente se incrementa la creencia en Dios en una población que resultó muy reprimida en este sentido durante muchos años, (a pesar de estar reconocida la libertad de credo en la Constitución de la República); El estado veía que a pesar de todo la iglesia continuaba siendo un organismo vivo, y no podía ignorarla, hasta que se efectuó la visita de su Santidad el Papa Juan Pablo II en el mes de enero del año 1998, y muchos, (incluyendo a las jerarquías eclesiásticas de todas las denominaciones), ven con agrado este natural y necesario fenómeno. Lo que sí es triste es el observar que en los centros de educación primarios cuando se les imparte la asignatura denominada “Cívica“ no se le menciona y mucho menos habla de los valores que enseña, difunde y crea la religión.
En esta amalgama de cosas, el único beneficio que ha obtenido la población cubana en lo referente a las celebraciones religiosas ha sido la concesión por parte de Castro del 25 de diciembre (Navidad) como fecha feriada (festiva), a nadie le quepa la menor duda que esa fue otra de las bendiciones que trajo a nuestra tierra el Papa Viajero.
La visita del Sumo Pontífice fue un mensaje evangelizador de Fe y Esperanza a través de las Homilías proclamadas donde la palabra Libertad fue de frecuente aparición, lo mismo que el lema fundamental de su papado; “No tengáis miedo“, que en resumen de esta manera la iglesia reconoce que “hay un germen de verdad en cada hombre, en cada sistema, en cada religión“.
Después de esta visita es parte del anecdotario infausto los días en que había que ir escondido a una iglesia ya fuese católica o de las llamadas evangélicas, a un templo de cualquier índole, o a un toque de santo; ¿por cuánto tiempo será?.
A partir de entonces la población creyente luce sin temores crucifijos, escapularios y medallas; en ocasiones sin ser verdaderamente un acto de fe. Volviéndose a ver nuevamente reproducciones del cuadro La Ultima Cena de Leonardo, estampas de Santos y Beatos, y las tradicionales imágenes estatuarias entre otras las de Santa Bárbara, San Lázaro y nuestra Patrona la Virgen de la Caridad del Cobre.
Asimismo tenemos aunque en escasas proporciones sectas como los Mormones (de saber que practican y aceptan la poligamia muchos se unirían a ellos de inmediato); y los Testigos de Jehová que con sus
prácticas tajantes e irracionales abruman a la población escuchándole sus sermones o peroratas y luego se encogen de hombros; mas el estado no les admite ni de buena ni de malas ganas.
Recuérdense cuantos miembros de esta secta fueron a parar a los campos de trabajo forzado conocidos como U.M.A.P. al inicio de la llamada revolución de Fidel Castro por el simple hecho de no saludar la bandera, ni querer cumplir con el servicio militar obligatorio o por querer creer en los dogmas de esa secta porque les daba su real gana.
Caso aparte entre las religiones monoteístas es el de la fe mahometana, musulmana o islámica. Antes de los sucesos de 11 de septiembre, (ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, EE.UU.), tuve oportunidad de conocer varios practicantes de esta religión, algunos ya han abandonado el país, otros, por el tema del terrorismo o para no ser implicados en tales
prácticas o ideas, han renunciado al Islam; “pobres de los iniciados que les han dado la espalda a Alá“ diría un amigo que se ha mantenido fiel a su dogma islámico.
No entiendo que temor pueden tener los musulmanes que viven en Cuba cuando han habido manifestaciones abiertas de apoyo a los países que practican esta religión por parte de la clase gobernante (atención a los comunicados emitidos en distintos momentos relativos a Irán, Afganistán e Iraq entre muchos por el periódico Granma órgano oficial del partido comunista cubano). Pero hasta cierto punto los comprendo, aquí nunca se sabe que va a pasar mañana.
Por otro lado tenemos las religiones practicadas en el Asia, que son peculiarmente politeístas y realmente es extraño encontrar a un practicante a no ser alguno que otro inspirado por corrientes filosóficas que consideraron snob, o los inducidos, o los embullados. En este saco no incluimos a los descendientes de hindúes, chinos, o los del Asia más oriental, que son los que con mas devoción han transmitido su fe de generación a generación. Tiene en este universo de fé un peso considerable el Budismo.
Finalmente tenemos los llamados cultos o religiones de raíces africanas, no especificaremos si son de origen congo, bantús, o yorubá; si no que las llamaremos simplemente como Santería y Palo Monte —algunas personas despectivamente les denominan las brujeras—, con sus respetadas deidades u orishas que han sufrido un sincretismo con las deidades de la religión católica, cuestión que también ha sucedido en otras latitudes como por ejemplo en Brasil.
Este tipo de creencia al igual que la católica son las de mayor envergadura en lo que a la cantidad de fieles de refiere. Antiguamente se tenía la falsa concepción de que esta era una religión de negros, cosa harto equivocada; hoy día hay tantos santeros y babalaos (sacerdotes de esta religión), tanto negros como blancos, como mulatos, chinos, o sea, que los hay de todas las etnias existentes en el país.
Actualmente la santería se encuentra en una explosión participativa de la cual se
aprovecha el régimen castrista al permitir que numerosas personas vengan del extranjero a “hacerse santo“ (recibir una deidad africana como regente de su vida) y de esa manera obtener una cantidad considerable de divisas, tan necesarias para el mantenimiento del decadente estado existente en Cuba, no hay mas que visitar algunas de las páginas web referentes al turismo en nuestro país y lo verán como una de las “atractivas opciones“ que se ofrece al visitante foráneo.
Además del tradicional horóscopo astrológico, el azteca, etc., se brindan en las mencionadas web el horóscopo santero. Nada, que la santería se ha convertido en uno de los pilares a explotar para el bien de la “economía cubana“. ¡Que dirán Shangó, Yemayá, u Orula cuando vean que Castro permite que los tomen para tales menesteres!.
El caso de los Paleros (seguidores del culto del Palo Monte) no ha sido tan afortunado como el de los Santeros —por la difusión—, pero sí tienen una gran clientela sobretodo nacional, que a cualquier hora del día y de la noche acuden a consultarse con el Tata (suerte de sacerdote de esta religión, que dicho sea de paso según los adelantados de la misma se trata de una forma de culto con los demonios).
Con relación a estas religiones del “baño, despojo y limpiezas“, la economía del devoto se ve realmente comprometida por los altos costos de los animales utilizados en los rituales de sacrificio —chivos, carneros, gallos, pollos, gallinas, jicoteas, palomas y en algunos casos hasta perros y gatos negros, ¡¡chiá cará!!—, Y los de una serie de artefactos y utensilios que emplean estos brujos nigrománticos, amén de la utilización de restos de seres humanos fallecidos (huesos y polvo de huesos).
Cualquiera que fuese la religión, o tipo de religioso que fuese, como expresara el Papa Juan Pablo II en su mensaje a los obispos en el arzobispado de La Habana: “La libertad religiosa no es un privilegio que depende de estrategias políticas: es el reconocimiento de un derecho inalienable“.
Dr. Carlos M. Céspedes Collazo